El champiñón del Sol publicado en Discovery DSalud
A finales de 2003, merced al empeño de una gran persona, Stephan, el autor recibió unas llamadas de un redactor de la revista Discovery DSalud, que quería realizar un reportaje sobre el Agaricus blazei Murill, al que, por segunda vez, el autor denominó, con el nombre común en español que le había improvisado, champiñón del Sol. A petición del redactor de esa revista, remitió más de cien páginas de información sobre lo que, al finales de 2003, había logrado investigar o documentar sobre esta seta extraordinaria.
El autor debe confesar que desconocía esa revista, que, por otra parte, es una de las más leídas en España y en otros países de habla hispana sobre medicina alternativa o poco convencional. En febrero de 2004, en el número 58 - 3, aparecía, dentro de la serie de reportajes que venía publicando esa revista, La gran farsa del cáncer, el reportaje Las propiedades anticancerígenas del Champiñón del Sol. Por segunda vez en su historia - después de las páginas personales del autor, AbM.objectis.net, todo sobre el Agaricus blazei Murill, en su primera versión (hasta 2006) -, se denominaba al Agaricus blazei Murill con el nombre común en español que le había improvisado, champiñón del Sol (posteriormente el autor será citado en un trabajo de literatura científica donde se le da ese nombre común, y el mismo Prof. da Eira, de la UNESP, llamará a esta seta champiñón del Sol en español, explicando los mismos motivos por el que el autor le improvisó ese nombre).
Por esa época, a finales de 2003 y principios de 2004, había unos veinte artículos científicos recogidos, por ejemplo, en la base de datos publicaciones científicas de la Biblioteca Nacional Médica de Estados Unidos, Pubmed. A la fecha del presente artículo, sólo en esa base de datos de revistas científicas de alto índice de impacto, hay unos ciento cuarenta - bajo los nombres de Agaricus blazei, Agaricus subrufescens Peck, Himematsutake, Agaricus sylvaticus y Agaricus brasiliensis. La información que aparecía en ese artículo quedó pronto superada, mientras el Agaricus blazei Muril continuaba apareciendo como una de las especies más interesantes en biotecnología y medicina.
Sin embargo, el artículo de la revista Discovery DSalud, además, contenía erratas y alguna que otra falta a la verdad patente en relación con lo aportado por el autor para su redacción. Por otra parte, apenas se incidía, sólo de pasada, en la naturaleza de esta seta, si es la original y natural, como una de las mejores setas culinarias del mundo. Y se exponía también muy pocas explicaciones sobre los distintos tipos de seta, y cómo sólo la natural y original de Piedade, producida a campo abierto, era la que acreditaba las bondades e impresionantes propiedades que se le describían en las investigaciones y observaciones clínicas llevadas a cabo, mientras que el resto de producciones comerciales oportunistas, o por desconocimiento, sobre todo las de invernaderos o de interior, no acreditarían nada o casi nada en comparación con la original. De igual modo, aunque también se recogía en ese reportaje, no se hacía excesiva incidencia en otro aspecto fundamental, ya demostrado en esa fecha, hace más de seis años: que no se había conseguido ningún derivado que pudiera acreditar lo que la seta original en sí, por más que, al calor de la fama, de casos clínicos sorprendentes y de estudios científicos sobre este champiñón, original y natural, cultivado a campo abierto en su solar tropical, además de mitos y leyendas comerciales, se hubieran puesto en el mercado un pandemónium de oportunistas, muy rentables e improvisados derivados - además sobre cualquier tipo de Agaricus blazei Murill, especialmente de invernaderos o de producciones de interior.
Otra de las erratas más llamativas, que hará lucrarse a alguna empresa de Brasil, sin esperarlo, vino de la publicación de recursos para conseguir entonces ese champiñón. El autor estaba intentando el reconocimiento legal en España para poder importar y poner este alimento en el mercado de la Unión legalmente (tuvo que soportar más de veintiséis meses de procedimientos, hasta la generosa intervención del Reino de los Países Bajos y la confirmación de la Comisión Europea a consultas del autor, puesto que para negar que se pudiera poner en el mercado, se le argumentaba normativa de aplicación europea). Por eso, cuando remitió la información requerida para la elaboración de ese reportaje, no mencionó ningún recurso para adquirir el Agaricus blazei Murill (aunque ya se comercializaba de hecho en la Unión Europea, el autor era crítico con las oportunistas e improvisadas calidades de lo puesto en el mercado de otros Estados miembros). El autor del reportaje de Discovery DSalud le llamó por teléfono, y le preguntó, a título personal, dónde se podía adquirir el mejor Agaricus blazei Murill - desde entonces ya, de modo general, champiñón del Sol. Y, a título personal, el autor le comentó un productor de Sao Paulo al que le había adquirido un amigo suyo japonés, y cuya calidad le constaría que era suprema, y una empresa de Brasil que, por lo visto, había vendido algo a un caballero de Barcelona, y que aparentemente también sería bueno. No obstante esas protestas de que quería esa información sólo a título personal, apareció publicada en el número siguiente de la revista Discovery DSalud, de marzo de 2003. Y en esa aparición, además, se cometía el grueso error de relacionar un productor en particular con una empresa, cuando no tenían nada que ver en absoluto. Qué duda cabe que, en el espíritu que aparentemente anima esa publicación, era conveniente, además, citar algún recurso.
En marzo de 2003, al autor no se le había reconocido todavía, en su lucha administrativa, que este champiñón pudiera ponerse en el mercado, tal y cómo tenía solicitada desde el 6 de agosto de 2002 la importación de su semiconserva - no se le reconocerá y concederá legalmente en Andalucía hasta octubre de 2004, por lo que, legalmente no se podía poner en el mercado español ni ese champiñón ni ningún oportunista derivado del mismo. Pero desde el mismo momento en el que apareció ese reportaje en el revista Discovery DSalud, aparecieron en el mercado español un pandemónium de cápsulas, pastillas, extractos, elixires ... así como de oportunistas producciones comerciales de Agaricus blazei, generalmente de invernaderos.
No sólo hacían su aparición de modo oportunista e improvisado, al calor de la publicidad y fama de ese reportaje de Discovery DSalud, el Agaricus blazei Murill, de modo ilegal o no autorizado, sino que también obviando lo que en ese mismo reportaje se exponía: que el único champiñón bueno o el mejor, en el estado de entonces y actual de la ciencia, más todavía, era el cultivado a campo abierto, con cepa micelial original, en las montañas de Piedade, y que los derivados no eran más que un aprovechamiento comercial que no acreditarían nada o casi nada - menos, llevados a cabo improvisadamente con producciones oportunistas de invernaderos o de interior, se ponían en el mercado producciones de interior, de invernaderos, de una multitud de variedades de esta seta, así como todo un pandemónium de más improvisados y rentables todavía derivados de la misma.
Si el mejor Agaricus blazei Murill natural - el verdadero champiñón del Sol, en el espíritu de la intención de quién le puso ese nombre común en español - es una seta y una especie extraordinaria, cuando es buena; y si el reportaje de febrero de 2003 de la revista Discovery Dsalud se encuadraba dentro de una serie, bajo el título La gran farsa del cáncer - posteriormente publicada y muy bien vendida esa serie también como un muy oneroso libro del mismo título - lo que se vino a evidenciar también desde ese momento sería el gran negocio del cáncer, a tenor de tanta oportunista improvisación comercial a la que dio lugar, derrotando a la legalidad y a la ciencia.
Estas puestas en el mercado improvisadas, oportunistas y no autorizadas legalmente, al calor del reportaje de Discovery DSalud, no reparaban en que, si es bueno y original, el Agaricus blazei Murill es realmente el mejor champiñón gastronómico del mundo; tampoco en que los casos clínicos, ensayos clínicos e investigaciones sobre sus extraordinarias propiedades apuntaban sólo a un tipo de seta natural y producida a campo abierto en su solar originario, en las montañas tropicales de Piedade, o, con menos propiedades, en emplazamientos próximos de producción - o, después de inversiones multimillonarias en la adaptación de cepas de esta seta a entornos forestales de Japón, en esos mismos, aunque acreditando muchas menos propiedades.
Estas celéreas puestas en el mercado sin necesaria autorización legal se improvisaban con un oportunismo comercial inaudito, donde el beneficio derrotaba, no sólo a la legalidad, sino gruesamente a la ciencia, sólo por lo llamativo del título del reportaje de la revista Discovery DSalud; y eludiendo además lo que, aunque someramente, se exponía también en el mismo: las diferencias fundamentales entre unos tipos y otro de Agaricus blazei Murill, entre unas clases de Agaricus blazei comerciales y el verdadero champiñón del Sol, en el estado de entonces y actual de la ciencia; y lo inane de los improvisados derivados comerciales, pastillas, extractos, elixires ... Y como publicidad para la puesta en el mercado de ese Agaricus blazei, y falso champiñón del Sol - puesto que el autor le había puesto ese nombre común en español sólo al Agaricus blazei Murill original, producido de modo natural y en su entorno tropical natural - se vino utilizando como publicidad el tenor literal o la reproducción de ese reportaje de la revista Discovery DSalud.
A fecha de hoy, cuando han transcurrido más de seis años, se han multiplicado las investigaciones científicas regladas, los ensayos clínicos, estudios clínicos aleatorizados a doble ciego y controlados con placebo de pacientes de otras patologías, además de algunos tipos de cáncer, como diabetes mellitus tipo II, hipertensión severa o hepatitis B y C, observaciones clínicas de casos muy llamativos, abundando en las diferentes propiedades o ausencia de las mismas dependiendo del tipo de Agaricus blazei Murill, censurando los improvisados derivados comerciales del mismo; a fecha de hoy, cuando se han puesto de manifiesto errores en ese reportaje - además de las erratas y alguna falta a la verdad -, y se han visto superadas ampliamente las investigaciones científicas que se citaban; cuando se han descubierto más y mucho más interesante mecanismos de actuación en la seta óptima; cuando se han demostrado científicamente más todavía las diferencias de propiedades o ausencia de las mismas dependiendo del tipo de champiñón; cuando se ha abundado científicamente en lo inane de esos derivados; a fecha de hoy, muchos sitios continúan publicitando sus oportunistas producciones comerciales indiscriminadas e improvisados derivados con ese mismo reportaje, o lo hicieron hasta hace poco tiempo, instados por el autor a que dejaran de publicitarse con ese reportaje.
Como se expone bajo epígrafes posteriores, si desde que apareció ese artículo en la revista Discovery DSalud se improvisaron las producciones comerciales y puesta en el mercado de improvisados derivados de todo tipo, necesariamente sin autorización legal tampoco, puesto que el autor estaba manteniendo una lucha de más de veintiséis meses contra las Administraciones competentes para que se le reconociera la importación y puesta en el mercado de la semiconserva de Agaricus blazei Murill, desde el 10 de febrero de 2006 hasta el 1 de octubre de 2007, el Ministerio de Sanidad y Consumo dictará una injusta Instrucción, la 34/IM/2006, por la que el autor no podía importar la semiconserva, y sólo se podría poner en el mercado el champiñón fresco. Por injusta que fuera esa Instrucción mientras se mantuvo, y tal y como antes del primer reconocimiento legal el mercado ya se llenaba de las oportunistas producciones comerciales y más oportunistas e improvisados derivados, durante ese tiempo el mercado español se llenó de champiñones deshidratados de cualquier origen, de invernaderos o de interior, pastillas, cápsulas, extractos, ... publicitándose con ese reportaje de Discovery DSalud y con una pluralidad de mitos y leyendas añadidas - destaca sobremanera lo expuesto al respecto en agaricus.eu.org, en los apuntes sobre el Agaricus blazei referidos a los mitos y leyendas comerciales que se pueden demostrar y que incluye ese buscador de información de calidad y publicaciones científicas sobre el Agaricus blazei Murill. Algunos sitios incluso han venido desde entonces plagiando directamente y a conveniencia el tenor literal de lo que fue la primera versión del portal sobre el Agaricus blazei Murill AbM.objectis.net.
Durante los últimos dos años, a instancias y censura del autor, algunas empresas y sitios retiraron ese reportaje como publicidad, pero el mito del champiñón del Sol, como extensión a cualquier tipo de Agaricus blazei Murill ya se había extendido ampliamente durante estos años. LLama poderosamente la atención, además, cómo en ese negocio de la salud, los que tan agresiva como falazmente se promocionan, y algunos que incluso son médicos, no han reparado siquiera en el resto de investigaciones que se han llevado a cabo durante estos años sobre esa seta extraordinaria. Qué duda cabe que en la inmensa mayoría de los casos, el beneficio habría derrotado a la ciencia.
Llama poderosamente la atención cómo, después de haber improvisado producciones de interior de Agaricus blazei (en el estado actual de la ciencia, aún cuando se hubieran llevado a cabo con la cepa micelial óptima - que con toda seguridad no lo hicieron - el mero hecho de esa forma de producción da lugar a cambios morfológicos y de composición química, no ya con respecto al verdadero champiñón del Sol, sino a la variedad de Agaricus blazei del que hubieran utilizado la cepa para la producción), y obviando lo que, aunque someramente se exponía en ese reportaje: que el verdadero champiñón del Sol, el Agaricus blazei Murill natural y tropical es el que acredita las propiedades extraordinarias que se le describen, y que los derivados no serían más que oportunistas aprovechamientos comerciales, que las cápsulas, pastillas, extractos ... no serían más que un intento de aprovechar comercialmente sólo el nombre y fama de la seta, algunas empresas publicitan sus productos, Agaricus blazei de invernaderos o de interior e improvisados derivados en la misma revista que publicó ese reportaje. Dicha incoherencia sólo puede llevar a una conclusión, según el autor, reiterándose: derrotando el beneficio a la ciencia; en algunos casos, qué duda cabe de nuevo, La gran farsa del cáncer se podría también entender cómo el gran negocio de la salud.
Es interesante el sentido de los párrafos anteriores la entrada de 5 de enero de 2009, publicada en el blog sobre el Agaricus blazei Murill y verdadero champiñón del Sol blazei.wordpress.com, bajo el título Errores de promoción: Especialista en cultivo de Champiñón del Sol o Cogumelo do Sol.
Desde luego, se pueden constatar descomunales diferencias con otro sitio que ofrece el verdadero champiñón del Sol, el mejor Agaricus blazei Murill, para muchos, agaricus.es, donde se referencian a artículos documentados la verdadera historia, calidades y modos de producción natural empleados. Hay que tener en cuenta que también se trata de la persona que le puso el nombre común en español a ese Agaricus blazei Murill natural de Piedade, champiñón del Sol; nombre con el que se promocionarán con inmediata posterioridad cualquiera clases de Agaricus blazei, generalmente de interior o invernaderos, estando legalmente autorizada su puesta en el mercado, o no.
Algunas notas más sobre la historia legal en España y sobre otros aprovechamientos
Unas breves notas sobre la historia legal en España del Agaricus blazei Murill o champiñón del Sol, de cómo necesariamente sin autorización se comercializó, y posiblemente sin necesaria autorización se han venido comercializando muchos de sus derivados, así como ejemplos ilustrativos de aprovechamientos comerciales por parte de avezados empresarios, derrotando a la legalidad y a la ciencia, fuera del ámbito de las autorizaciones sanitarias también.
Paradojas legales sobre la denominación de Agaricus brasiliensis para el Agaricus blazei Murill
En unas muy pocas publicaciones científicas se pretendió que el Agaricus blazei Murill natural de Brasil no era tal, sino una especie nueva a la que se denominó Agaricus brasiliensis. Si eso fuera realmente así, algunos sitios comerciales que publicitan esta seta como Agaricus brasiliensis no podrían ponerla en el mercado, al no estar reconocida legalmente, tal y como el autor instó para el Agaricus blazei Murill. En el estado actual de la ciencia, no obstante, quedó demostrado que ese Agaricus brasiliensis no era más que Agaricus blazei Murill, realmente, o una variedad de éste.

